TMR avanza en las obras de ampliación del edificio ACC Madrid tras completar su primera fase
La actuación, ejecutada por la UTE TMR-ASCH para ENAIRE en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, continúa avanzando tras la finalización de una primera etapa marcada por la complejidad técnica, la coordinación de instalaciones críticas y la integración de diferentes soluciones estructurales.
Las obras de ampliación del edificio ACC Madrid, ubicado en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, continúan avanzando después de que la UTE TMR-ASCH completara el pasado mes de agosto la primera fase de la actuación. El proyecto, promovido por ENAIRE, tiene como objetivo la creación de una nueva sala de control.
La culminación de esta primera etapa ha permitido dar continuidad a una nueva fase de los trabajos en un proyecto especialmente exigente desde el punto de vista técnico y organizativo, tanto por las características de la nueva construcción como por la necesidad de intervenir sobre una parcela con servicios e instalaciones preexistentes esenciales para el funcionamiento del complejo.
Para Marta Macías, jefa de Obra, alcanzar este hito ha sido resultado de la implicación conjunta de todos los profesionales participantes: “La colaboración y el trabajo conjunto entre trabajadores, empresas, personal técnico y los diferentes agentes implicados han sido determinantes para cumplir los plazos establecidos y garantizar la correcta ejecución de los trabajos”.
Una primera fase marcada por la complejidad técnica
Uno de los principales desafíos abordados desde el inicio ha sido la adecuación y el desvío de los servicios e instalaciones existentes en la parcela, un paso imprescindible para hacer viable la nueva construcción.
Antes de intervenir fue necesario realizar un exhaustivo proceso de toma de datos y análisis de la situación de partida, que incluyó levantamientos topográficos, elaboración de documentación gráfica y revisión de la información disponible en el proyecto. A ello se sumaron diferentes reuniones de coordinación con los departamentos de ENAIRE y el equipo técnico para determinar con precisión el estado de las instalaciones y establecer las actuaciones necesarias.
La relevancia de algunos de los servicios afectados obligó, además, a diseñar una planificación por fases que permitiera programar de manera controlada las interrupciones puntuales y los cambios de servicio, garantizando la continuidad de la actividad.
“Trabajábamos sobre servicios esenciales, por lo que no se trataba únicamente de resolver técnicamente los desvíos, sino de establecer cómo y cuándo ejecutarlos para que fueran compatibles con el funcionamiento de las instalaciones”, explica Marta Macías.
Esta planificación permitió simultanear progresivamente los trabajos sobre las instalaciones existentes con el movimiento de tierras y la cimentación en diferentes áreas de la parcela, haciendo posible el avance de la nueva construcción.
Diferentes estructuras, niveles y soluciones constructivas
La ejecución de la estructura ha constituido otro de los grandes retos de esta primera fase. El proyecto contempla diferentes tipologías estructurales y, además, requiere resolver la conexión entre el edificio de nueva construcción y la edificación existente.
A esta circunstancia se suma la presencia de numerosos cambios de nivel y una amplia variedad de acabados y soluciones de fachada. Para garantizar la correcta integración de los distintos sistemas constructivos, el equipo de obra ha realizado un seguimiento especialmente riguroso de cotas y niveles durante la ejecución.
Este control resulta fundamental para conseguir encuentros precisos entre estructuras, fachadas, acabados e instalaciones y alcanzar el nivel de calidad requerido en el conjunto de la actuación.
Junto a los elementos más visibles de la construcción, la planificación de los medios auxiliares también ha desempeñado un papel relevante. El desarrollo de trabajos en altura ha requerido estudiar previamente los sistemas necesarios para garantizar tanto la seguridad de los profesionales como la eficiencia de los procesos de ejecución.
Instalaciones con elevadas exigencias técnicas
Otro de los elementos diferenciales del proyecto es la complejidad de sus instalaciones. Las necesidades vinculadas al suministro eléctrico, la climatización y los sistemas de control han requerido un elevado grado de coordinación técnica durante toda esta primera etapa.
La convivencia de diferentes especialidades dentro de un mismo espacio ha hecho especialmente importante la planificación de los trabajos y la correcta zonificación de las áreas de intervención.
Esta organización ha permitido que los distintos oficios pudieran desarrollar su actividad minimizando interferencias y manteniendo una secuencia de ejecución ordenada. Para el equipo de obra, esta coordinación constituye uno de los factores esenciales para abordar proyectos de elevada exigencia técnica y con numerosos agentes trabajando simultáneamente.
La actuación refleja así una forma de trabajar basada en la planificación previa, el control técnico y la coordinación continua entre los diferentes equipos, con capacidad para adaptar la ejecución a las necesidades que van surgiendo durante el desarrollo del proyecto.
La segunda fase ya está en marcha
Tras la finalización de esta primera etapa, los trabajos avanzan actualmente en la fase 02.
Con el objetivo de optimizar los plazos globales del proyecto, durante el tramo final de la fase 01 se autorizó el inicio anticipado de las demoliciones correspondientes a esta segunda etapa. Esta decisión permitió avanzar en el conocimiento real del edificio existente e identificar determinadas deficiencias que permanecían ocultas antes de iniciar los trabajos.
A partir de los resultados obtenidos durante las demoliciones, el equipo pudo analizar el alcance de estas circunstancias y definir las soluciones técnicas necesarias antes de continuar con la intervención.
Una vez completada la fase 01 y resueltas las principales cuestiones detectadas, los trabajos avanzan ahora con actuaciones de cimentación, estructura y albañilería, adaptando la secuencia constructiva a las particularidades de las diferentes zonas.
La ampliación del edificio ACC Madrid, cuya ejecución corre a cargo de la UTE TMR-ASCH, cuenta con un presupuesto de 16,57 millones de euros. Con la primera fase ya finalizada, el proyecto continúa avanzando en una nueva etapa en la que la coordinación técnica, la planificación y la capacidad de adaptación seguirán siendo elementos fundamentales para compatibilizar la intervención sobre la edificación existente con las necesidades de la nueva infraestructura.

